Toboganes o rampas de descenso para bomberos

Todos conocemos los tubos de descenso instalados en los parques. Y tal y como podemos ver en una entrada anterior en la que hablaba brevemente sobre su historia, llevan instalándose en los parques desde 1878, es decir, casi siglo y medio ya.

La instalación de los tubos trataba de solventar el problema de tener que bajar las escaleras a toda prisa debido a que, en aras de ahorrar espacio en solares urbanos, en la inmensa mayoría de los parques las dependencias se han situado en la planta superior, dejando los bajos para carruajes y cuadras, y posteriormente para vehículos de motor y talleres. Era muy común tropezar y caer por las escaleras durante las emergencias, e incluso se produjeron accidentes de gravedad, así que los bomberos se tomaban muy en serio asirse bien a las barandillas durante los descensos, e incluso los más hábiles descendían montados a horcajadas en ellas…

Si bien los tubos han solventado los riesgos derivados de las escaleras, a lo largo de su historia han demostrado que no están exentos de problemas. Los tubos acaban directamente sobre el piso de la planta inferior, y así ha sido hasta bien entrada la segunda mitad del S. XX, cuando se generalizaron las colchonetas de impacto en las bases de los tubos. En este sentido, se han registrado multitud de lesiones en las extremidades inferiores, y caídas incluso graves al usar estos elementos de descenso. Incluso se han dado incontables casos de bomberos y visitantes lesionados o muertos al caer por accidente por los huecos.

Quizá ha llegado el momento de someterlos a una valoración funcional y, sobre todo, de cara a la PRL…

Para tratar de solventar estos problemas en muchos parques se han instalado medidas de protección en el acceso a los huecos así como colchonetas de impacto.

Las consecuencias derivadas de los accidentes de trabajo llevaron a la asunción de las medidas de seguridad mencionadas. Ahora bien, siendo cierto que estas medidas controlan los riesgos, al mismo tiempo restan capacidad de respuesta al operativo de guardia, cuando no condenan definitivamente estos elementos de descenso.

Es muy común encontrar que los huecos han sido tapados con cierres desmontables, lo que en la práctica los convierte en elementos inoperativos.


¿Cuál puede ser la alternativa?

Pues bien, la alternativa resulta que no es un invento moderno ni una idea innovadora, sino que ya en el S.XIX existía, pero que no logró triunfar debido a un mayor coste de fabricación y dificultades de instalación, al menos en aquellos momentos, frente a la instalación de tubos de descenso.

Rampa de descenso de finales del S XIX

Como vemos en la imagen anterior, aunque ya existían en el S.XIX, en servicios de bomberos de varios países se están instalando toboganes para tratar de evitar los problemas de los tubos, manteniendo la celeridad en los descensos.

En España no existe normativa específica, más allá de la existente para toboganes instalados en parques infantiles, como la UNE EN 1176-3:2009 Equipamiento de las áreas de juego y superficie. Requisitos de seguridad y método de ensayo adicionales específicos para toboganes.

No obstante, y a pesar de la inexistencia de dicha normativa específica para nuestro colectivo, estas instalaciones se presupone que deberán cumplir con lo especificado en el CTE correspondiente a elementos de comunicación vertical y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en cuanto a las medidas de prevención adecuadas y la formación pertinente en el uso de estos elementos de evacuación instalados en centros de trabajo.

Las Exigencias Básicas de Seguridad de Utilización y Accesibilidad CTE-DB-SUA, establecen que en las edificaciones (en este caso parques de bomberos)… se limitará el riesgo de que los usuarios sufran caídas… Asimismo se limitará el riesgo de caídas en huecos, en cambios de nivel y en escaleras y rampas. En este sentido, parece más apropiado instalar una rampa de descenso que un tubo de descenso debido precisamente a la inexistencia de un hueco por el que se pueda caer por accidente, resultando más sencillo de proteger contra caídas el acceso un tobogán, que incluso puede disponer de un acceso elevado y un vallado perimetral o utilizando tubos cerrados o con las partes más accesibles protegidas, convirtiéndose en toboganes descubiertos durante su recorrido, minimizando así los riesgos que pudieran derivarse de su uso.

Jester Jones Schifer Architects LTD photo

En la imagen anterior podemos ver un tobogán de descenso cerrado con acceso por planta y cuya instalación podría cumplir con los parámetros de seguridad exigidos por el CTE.

Resultado de imagen de slide firestation

http://www.msh-architects.com/ (Parque 124, Covington. LA – EEUU)

En este otro caso podemos apreciar que el acceso al tubo está completamente sellado y es imposible caer en ningún hueco durante el acceso al mismo desde la planta superior, convirtiéndose en un tobogán descubierto en su tramo final para facilitar la incorporación del bombero a una posición erguida en consonancia con las necesidades de celeridad de las emergencias.

http://www.msh-architects.com (Parque 124, Covington. LA – EEUU)

En la imagen podemos ver cómo  el acceso al tobogán de descenso por la planta superior dispone de unas asas que nos permiten realizar la maniobra de acceso al mismo con la estabilidad y seguridad suficientes.

No obstante, y a pesar de la mejora que suponen, podemos observar toboganes completamente abiertos en todos sus tramos que, en mi humilde opinión, quizá se ajusten peor a las condiciones de seguridad exigidas en este tipo de instalaciones para descensos de planta de equipos de bomberos.

La necesidad de realizar la maniobra de descenso con la celeridad suficiente favorece la comisión de errores, tropiezos, aglomeraciones de personal, etc., lo que podría dar lugar a accidentes en estos sistemas descubiertos. O al menos pueden suponer un riesgo mayor que aquellos otros cuyo recorrido es por conductos cerrados en los tramos más peligrosos.

Por otro lado, teniendo en cuenta que en los servicios de bomberos es posible encontrar personas con movilidad reducida, ya sea debido a que ocupa puestos ad hoc para discapacitados, o debido a adaptaciones del puesto por motivos de enfermedad o lesión, el hecho de contar con otra solución de evacuación alternativa a las rampas, escaleras y ascensores, podría cumplir uno de los preceptos del CTE y el resto de normativa vigente en cuanto a la evacuación de personas con movilidad reducida, sobre todo en caso de emergencia.

Algunos parques cuentan con varias plantas superiores en las que suelen encontrarse estancias para el personal operativo, así como oficinas de administración, personal de servicios generales, atención al ciudadano, etc. Y es muy común encontrarnos con escaleras y ascensores como elementos de evacuación, de forma que si esas edificaciones contasen con toboganes para el descenso rápido de bomberos, bien podrían hacer las veces de vía de evacuación rápida en caso de emergencia, sobre todo respecto del personal con movilidad reducida como hemos comentado antes.

En nuestro país existen numerosas empresas que se dedican a la fabricación de toboganes, tanto acuáticos como para parques infantiles que podrían fabricar toboganes adaptados al tipo de necesidad de cada parque de bomberos. Y siempre y cuando el sistema cuente con el visto bueno de un arquitecto colegiado, creo que sería posible ir sustituyendo los tubos de descenso por toboganes, de forma que tanto el personal operativo como el resto de personal que trabaja con nosotros, salgamos ganando en términos de seguridad y capacidad de respuesta.


Por último, existe un colectivo al que también podría resultar más que interesante implantar este tipo de soluciones.

Los dos vídeos siguientes dan buena cuenta de ello…


Entrada relacionada: EL ORIGEN DE LOS TUBOS DE DESCENSO EN LOS PARQUES DE BOMBEROS


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Una Respuesta a Toboganes o rampas de descenso para bomberos

  1. George Potter dijo:

    Francamente, la solución más práctica es construir parques más pequeños de una sola planta. Esta solución implicaría más parques repartidos por las poblaciones con dotaciones de por ejemplo, un autobomba o quizás dos más un autoescuela o brazo y quizás un vehículo especial de rescate, una ambulancia y entre 9 a 12 bomberos por turno. La política de aquí de tener pocos parques con una concentacion de medios y personal es obseleto y anticuado, y aumenta considerablemente los tiempos de respuesta.

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