Nuevo estudio longitudinal sobre mortalidad en bomberos (1985-2013)

Recientemente se ha hecho público un nuevo estudio longitudinal realizado con 2.818 bomberos fallecidos de Indiana entre 1985 y 2013, cuyo fin era determinar si existen mayores índices de mortalidad por cáncer y enfermedad cardiovascular en bomberos respecto a la población general de este estado americano.

Para ello se estudiaron los certificados de defunción de ambos grupos de la muestra y se siguió la codificación de la novena y décima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Se hizo un análisis de regresión condicional al 95%, el cual puso en evidencia que no existe una mayor mortalidad por riesgo cardiovascular, pero sí de cáncer maligno, sobre todo de boca, faringe, páncreas, riñón, cerebro, sistema nervioso y tejidos conectivos.

Por lo tanto, el estudio concluye incidiendo en la necesidad de establecer controles de salud periódicos, de estudiar en profundidad los factores causales, así como la implantación de procedimientos de prevención de riesgos laborales acordes a las necesidades reales de este colectivo. ya que deja patente una mayor probabilidad de contraer cáncer.

Hay que tener en cuenta que estos estudios longitudinales toman en consideración bomberos que han crecido en épocas en las que fumar y beber y respirar humos de tubos de escape no eran consideradas actividades de riesgo, al menos con el nivel de concienciación actual, y además han desempeñado la profesión durante muchos años en los que la PRL prácticamente era inexistente. Por no mencionar la nefasta influencia que han tenido las creencias imperantes en cuanto a la valentía y a la heroicidad, considerando que aquellos que menos se protegían y más sucios iban eran los más fuertes, valientes y entregados a la profesión, menospreciando incluso a aquellos otros que simplemente trataban de seguir los procedimientos de trabajo allá donde existían, evitando correr riesgos innecesarios.

Creo que en un futuro veremos cómo esas diferencias estadísticas entre población general y bomberos desaparecen. Los estudios longitudinales que se puedan hacer, por poner un ejemplo, entre 2018 y 2040, estoy convencido de que reflejarán la inexistencia de diferencias significativas entre bomberos y no bomberos.

No obstante eso no significará que los riesgos profesionales se hayan eliminado, sino que se habrán tomado las medidas de protección adecuadas. Por otra parte, la concienciación social sobre temas de salud también ha evolucionado, de manera que los propios bomberos también se cuidarán tanto o más que el resto de ciudadanos.

Así,  asumir conductas saludables a nivel personal, junto con conductas preventivas que nos lleven rutinariamente a protegernos de humos, gases, agentes químicos, biológicos o físicos, tanto a nivel buco-respiratorio como a nivel dérmico, mediante la consolidación de procedimientos de trabajo y el uso y mantenimiento de EPI adecuados, lograrán que estas estadísticas se normalicen. Dejando de poner en evidencia, no lo peligrosa que es nuestra profesión, sino lo mal que lo hemos hecho, y aún lo estamos haciendo en demasiados casos, a nivel de prevención de riesgos laborales.

Bibliografía


Muegge, C. M., Zollinger, T. W., Song, Y., Wessel, J., Monahan, P. O., & Moffatt, S. M. (2018). Abstract P378: Excess Mortality Among Indiana Firefighters, 1985-2013.


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