James Braidwood, precursor de los cuerpos de bomberos modernos

A pesar de que el nombre de James Braidwood resulta desconocido para la mayoría de nosotros, la trascendencia que este bombero ha tenido sobre el desarrollo de los cuerpos de bomberos del mundo ha sido realmente notable; y en mi opinión merece la pena pararse unos minutos a conocer por qué merece ese reconocimiento.

Braidwood (Edimburgo, 1800) era hijo de uno de los principales constructores de la ciudad, y al terminar sus estudios comenzó a trabajar en la empresa de su padre como aprendiz, y  a base de estudios y trabajo a pie de obra fue ascendiendo por la cadena profesional hasta llegar a convertirse en un maestro aparejador de la época.

Hasta bien entrado el S.XIX los incendios se combatían fundamentalmente con mucha mano de obra y el empleo de tácticas de extinción exterior, a base de mangueras poco fiables conectadas a bombas manuales de tipo Ctesibio, y el uso de cubos de agua que debían ser rellenados continuamente a partir de fuentes o acequias públicas, e incluso del propio mar o los ríos si estos se encontraban cerca.

Durante su época como aparejador, Braidwood comenzó a interesarse por el comportamiento del fuego en el interior de aquellos edificios que construía, y  también sobre el papel de las estructuras arquitectónicas en los incendios, de manera que poco a poco fue recogiendo toda la información que iba obteniendo a partir de los múltiples incendios que sucedían en la ciudad de Edimburgo. Escribía con frecuencia sobre esta temática, y poco a poco se fue labrando cierta fama como experto en esta materia.

Muchos de aquellos incendios se producían en edificios abandonados, donde resultaba difícil encontrar al dueño, y donde no existía ningún seguro que se hiciera cargo de las tasas del servicio de bomberos. Hasta 1824, las brigadas contraincendios estaban coformadas por los propios seguros contraincendios de la ciudad. Ante este problema, se daba la paradoja de que los bomberos de los seguros debían acudir a sofocar incendios en este tipo de viviendas, y no resultaban rentables, así que se reunieron con las autoridades de la ciudad para quejarse de ello. El ayuntamiento consultó con Braidwood este problema, y de aquellas negociaciones surgió el primer cuerpo de bomberos profesional municipal de UK: La Brigada de Bomberos de Edimburgo en 1824, con Braidwood como director.

Braidwood, a pesar de que no tenía por qué hacerlo, solía acudir a los incendios y liderar las labores de extinción él mismo, como un bombero más. Pero el antes y el después lo marcó el gran incendio de Edimburgo, casualmente el mismo año en el que se creó la Brigada de Bomberos, en 1824.

The Great Fire of Edinburgh, 1824. Picture: Contributed

Gran Incendio de Edimburgo, 1824

A raíz de este incendio y de sus observaciones sobre el desarrollo de la intervención de los bomberos fue recopilando información para ir escribiendo el primer manual de intervención en incendios moderno en 1836.

La experiencia profesional de Braidwood, su formación, su vocación como bombero junto con la experiencia en los incendios le llevó a establecer varias conclusiones que cambiarían el paradigma en el que se movían los cuerpos de bomberos hasta entonces.

¿Qué conclusiones sacó Braidwood a partir de este incendio? ¿Qué principios recoge ese manual que puedan suponer una revolución en los cuerpos de bomberos futuros?

En su manual destacan 3 conclusiones:

1- Los bomberos necesitan formación especializada

  • Braidwood consideraba necesario que los bomberos recibieran formación en varios campos:
    • Construcción
    • Bombas e instalaciones
    • Comportamiento y evolución de los incendios
    • Tácticas de intervención
    • etc.

Fue el precursor de seleccionar a los bomberos en función del conocimiento y experiencia en oficios relacionados con el trabajo de bombero, preferentemente albañiles, fontaneros, carpinteros, mecánicos, marineros, etc.

2- Los incendios hay que apagarlos desde dentro de los edificios; si queremos controlar bien la propagación hay que penetrar y atacar los focos principales y aquellos frentes que están evolucionando. No es suficiente con atacar desde el exterior con cubos o mangueras.

 En este sentido, fue el primero en incorporar cuerdas para poder escapar del interior de los edificios incendiados e introdujo el entrenamiento nocturno, para acostumbrar a sus hombres a trabajar con escasa visibilidad.

3- Los bomberos necesitan materiales apropiados para desempeñar su labor. 

Hay que decir que desde la edad media hasta bien entrado el S.XIX (tras la invención de la primera bomba moderna contraincendios en 1725) hacían falta muchos bomberos “voluntarios” para sofocar los incendios. A partir de la introducción de las bombas contraincendios y de mangueras cada vez más fiables comenzó a reducirse la mano de obra; lo que produjo un conflicto entre los voluntarios y las brigadas de bomberos remuneradas de los seguros, que se hicieron con el control de las ciudades armados con vehículos autobomba y material específico que reducía considerablemente las necesidades de personal, a la par que aumentaba la eficacia en el combate contraincendios.

Los voluntarios se enfrentaban a los bomberos privados de los seguros, y estos se enfrentaban entre sí a la hora de actuar para poder cobrar el seguro después (ya que cada vivienda debía estar asociada a un seguro concreto, con su propia brigada contraincendios). Debido a que un número importante de las intervenciones “no eran rentables” los conflictos eran algo más que frecuente, y de hecho suponía un verdadero problema de cara a la siniestralidad, por lo que acabaron desapareciendo y fueron sustituyéndose paulatinamente por verdaderos servicios públicos gratuitos, y con ellos fue disminuyendo la mencionada siniestralidad.

En 1833 se le encargó a Braidwood la dirección de la London Fire Motor Company (un servicio de bomberos londinense propiedad de compañías aseguradoras; una más de entre todas las que había en aquella época en Londres), hasta que finalmente en 1866 pasó a convertirse en la London Fire Brigade actual unificando todas las brigadas privadas existentes (como servicio público municipal).

Tras 28 años al frente de esta brigada, el 22 de junio de 1861 se declaró un incendio en el puerto de Londres (Calle Tooley) en los muelles de algodón. Braidwood, de 61 años, acudió con sus bomberos a dirigir las labores de extinción, y estando en el interior de uno de los almacenes incendiados cayó un muro y falleció atrapado bajo los escombros. Sus compañeros estuvieron dos días para poder sacarlo de allí.

Incendio de la calle Tooley en el puerto de Londres; 1861

 Aunque sus conclusiones a día de hoy puedan parecernos demasiado obvias, la sociedad del S. XIX no las tenía en cuenta, ya que todavía arrastraba la creencia de que los bomberos eran en realidad una fuente de mano de obra y que el verdadero peso de la extinción consistía en el suministro constante de agua, no en aspectos como la formación, los materiales y mucho menos de aspectos constructivos o tácticos, hasta entonces desconocidos o poco estudiados.

Si bien los aspectos formativos y de aprovisionamiento de materiales resultan cruciales, lo que mayor trascendencia ha tenido en los cuerpos de bomberos actuales fue la introducción del concepto táctico de “ataque desde el interior“, lo que trajo consigo la necesidad de introducir elementos de protección respiratoria, ropa de protección adecuada, transformar los elementos constructivos, los materiales de extinción y sobre todo el establecimiento de tácticas de intervención en incendios confinados que todos conocemos, como las técnicas de evacuación y autosocorro o la progresión y el rastreo con baja visibilidad.

Como podéis daros cuenta, estos principios marcan todo el desarrollo posterior de los cuerpos de bomberos hasta la actualidad, implantando ese nuevo paradigma de formación, innovación y vocación de servicio público que estaba ligado a las nuevas tácticas de intervención, rompiendo con las marcadas tradiciones que arrastraban los primeros cuerpos de bomberos. El nuevo paradigma fomentó la incorporación de materiales y equipos, muchos procedentes de la industria, que posteriormente evolucionaron para adaptarse a las necesidades concretas de los bomberos, como por ejemplo los equipos de respiración autónoma y los trajes de intervención.

No obstante, la cultura que se deriva de este paradigma no ha sido del todo integrada en muchos países, o al menos en todos los cuerpos de bomberos, y todavía queda mucho trabajo por hacer.

En su ciudad natal tiene un espacio reservado en el museo de bomberos de Edimburgo, y  una estatua que rinde homenaje a este precursor de los cuerpos de bomberos modernos.

Estatua de James Braidwood en Edimburgo

Hacen falta muchos Braidwood en los cuerpos de bomberos, y aunque me consta que los hay, también es necesario que existan políticos de la talla suficiente como para escuchar y valorar su trabajo.

Mientras tanto, haremos bien en reconocer y agradecer su labor a nivel interno a todos aquellos cuyo espíritu y vocación profesional se aproxime a la filosofía de este tipo de bomberos.


 

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3 Respuestas a James Braidwood, precursor de los cuerpos de bomberos modernos

  1. Gran personaje este James ,el tipo por el 1830 ,ya tenia claro cual era el éxito de los sevicios de Bomberos.Un máquina¡¡¡
    Bombero Nº13. Gracias por acercarnos y descubrirnos a este personaje tan relevante en nuestro trabajo.Tú también eres un máquina¡¡

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